NUEVOS COLEGIOS PRIVADOS DE ABOGADOS EN EL CIBERESPACIO
Mi próxima suspensión en el ejercicio de la abogacía, confirmada ya por el Consejo General de
la Abogacía y por el Tribunal Supremo en el correspondiente contencioso confirma el poder a ciegas que
ostentan los Colegios Profesionales, gracias al altruista servicio que damos de abogados de oficio al instante, como
el nescafé.La tutela Judicial efectiva exigía continuar con el recurso de amparo y no merece la pena
tanta lucha por un mes de suspensión, se desilusiona uno.
Se sustenta dicha suspensión en una denuncia que me interpuso un abogado que nunca llegó a ratificarse
en ella y que falleció dicen de enfermedad grave, sida o cirrosis da igual, dicho sea con todos los respetos y
q.e.p.d., que alegaba que había realizado una asistencia a su detenido gracias a la corrupción policial
y que le había así sustriado un cliente.
Lo cierto es que el mencionado cliente me requirió en la Comisaría de Ciudad de los Angeles para que le
asistiese a él y a su esposa porque decía que era drogadicto y les habían detenido cuando su
mujer acababa de comprar una determinada cantidad de heroína para irse a Canarias a desengancharse en casa
de un amigo suyo y mío, que por cierto es allí oficial de los Juzgados.
Pues bien, aporté la copia del recibo de consignación de rentas pagadas por dicho Sr. que ya no
es mi cliente en la cuenta bancaria del juzgado, asi como del contrato de arrendamiento de la vivienda en litigio.
El Colegio de Abogados de Madrid que podía haberme impugnado los mismos por cualquier motivo legal se limitó
a aseverar que los mimos acreditan que yo soy el abogado del arrendador y no del arrendatario.
Igualmente mantienen la motivación de la sanción y de la sentencia dicha aberrante postura, dicho sea con
los debidos respetos, inisitiendo
que el ejemplar aportado de la copia del contrato de arrendamiento de la vivienda es la del arrendador y que yo
mismo lo he así acreditado.
Evidentemente no han leido que en dicha copia pone ejemplar para el arrendatario. Poco les importa o no han tenido
tiempo. Creo que más allá incluso del desconocimiento de que el banco entrega el recibo al arrendatario
por ser quien paga nos encontramos en una clara crisis de valores y de indiferencia; la gente está muy crispada.
Está claro que los Abogados, Fiscales, Jueces y demás obreros de La Justicia estamos maltrados. En
Madrid me lo dicen muchos desde hace muchos años. No deja de ser más cierto que el único colectivo
que se respeta y con fuerza es el de los geis y lesbianas, aparte del colectivo del dinero.
Por ello os anuncio mi opinión de la urgente necesidad de crear del primer Colegio de Abogados Privado de
ámbito nacional que para ahorrar gastos podría alojarse en el ciberespacio.
A quienes se suscriban les podrímos dar, en principio de forma totalmente gratuita, un login de acceso y una
password para que disfruten de nuestro sistema
abogadosleal.com:8080/lexfree
a través del cual podreis acceder a las
bases de datos de vuestros clientes y de sus casos de forma remota desde cualquier ordenador con linea adsl del mundo;
nuestro despacho abogadosleal.com ya dispone de esta herramienta.
Al fin y al acabo ni los capitalistas ni los socialistas nos van a ayudar; menos aún los Jueces que ya en
ocasiones se me han pronunciado "... si teneis un Colegio con un régimen democrático y votais a quien
no debeis es vuestro problema. Los abogados teneis que comprender que bastantes problemas tenemos y que no podemos
permitirnos el lujo de oponernos a los Colegios pues necesitamos tener el abogado de oficio en el instante en el
Juzgado ..."
Aprovecho la ocasión para hacer reconocimiento al por mi estimado profesor Ramón Tamames por sus
comentarios sobre su tesis publicada bajo el título "Como luchar contra los monopolios". Nos presentaron en una
fiesta del Movimiento Europeo en los Jardines del Retiro, Tierno Galván incluido, y años después
coincidí con él unas Navidades en el vuelo de Madrid, Nueva York, Los Angeles.
Pronto os contaré cuando escriba para los servicios secretos como hablé una vez con Franco y lo que
me contó de los abogados. Es curioso que aquella conversación se produgese casualmente en la calle
por aquel acontecimiento histórico que tanto se preocupó por esconder. No creo que sea posible que
después de tantos años de democracia no se vaya a aclarar algo que ocurrió a unos 200 metros
de la casa de los padres de Alfredo Pérez Rubalcaba, pues el agua se aclara sola con el paso de la corriente.
Tal vez la persecuión de la que he sido objeto para que cierre el despacho de Sor Angela de la Cruz - amenazas
de muerte, lesiones, daños etc. incluidas todas las técnicas de los servicios secretos de la guerra
fria - y por la que he dejado las pastillas para dormir el pasado mes de agosto haya venido por mi manifiesto
contra los monopolios de los Colegios de Abogados. Pichar aquí para leerla.
Por un lado no creo que el cura, catedrático de derecho canónico y abogado de La Rota que presidía
nuestra comunidad de vecinos haya sido casualmente uno de
los que celebran los oficios religiosos para el Colegio de Madrid. Tal vez haya sido porque en un pasado siempre me he
declarado socialista, hoy republicado de derechas.
Lo cierto es que son muchos los abogados a los que
han obligado las comunidades de vecinos a cerrar sus despachos con abuso manifiesto de los votos de las juntas y en contra
de la Constitución Española. Para los Colegios es su problema personal.
Pienso que además de otros diabólicos intereses, detrás de mi última persecución
subyacen intereses exclusivamente económicos de sus ejecutores materiales.
Si conseguimos crear este Colegio tendremos a alguien que nos defienda, incluso de los Compañeros que
gobiernan los actuales y que tanto parecen disfrutar de su abuso de soberanía a su desesperada huida de la
verdad y de la inseguridad. Así también Krishna salvó a los animales salvajes de la jungla.
Madrid 3 de noviembre de 2004
Fdo: Ricardo Leal
Manifiesto realizado por el Abogado Don Ricardo Leal Pérez-Olagüe.
"All that is required for the triumph of evil is that good people remain silent and do nothing" (after Edmund Burke)